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Mostrando las entradas de julio, 2008

Patriagrande

Me escriben un hermoso méil referido al post "Los nombres de la patria" y proponen el nombre "patriagrande", así todojunto. Me parece una lindeza extraordinaria. Entonces, cuando alguien llama a una radio, por ejemplo, diría: "hola, habla Enrique, de patriagrande". Puede andar, cómo no, puede andar fenómeno y es pura poesía. Habría que ponerse de acuerdo en el gentilicio: patraigrandense, patriagrandeño, patriense, patrigrandense, quizás simplemente patriota.

Me encanta. Es hermoso, sencillo y exacto. Y tiene punch.

Los nombres de la patria

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No me refiero al plateado nombre (que proviene de un río marrón poco profundo) que usamos para designar al conjunto de nuestras crueles provincias cuya independencia festejamos hoy. Me refiero al nombre que usamos para nombrar la patria toda, ese aglomerado de pueblos hermanos que habita un continente que se extiende desde Tejas, California y La Florida hasta el Cabo de Hornos.

El nombre más usado y aceptado es el de Latinoamérica, al que yo también me resigno aunque no me gusta. El origen de la palabra "Latinoamérica" es discutido. Dicen que el primero que la usó fue el chileno Francisco Bilbao en 1856, pero no me consta porque yo no había nacido. Otros mencionan ese poema lleno de verdades y fealdades llamado "Las dos Américas" -tan distinto ¡ay! de la Oda a Roosevelt que dice lo mismo pero es mucho más lindo-. Lo cierto, lo indudable, es que el éxito de la palabra Latinoamérica se debe a los franceses, extraños y tardíos imperialistas, culposos y culpables, que a…

Soy el chamamé

Hoy un videíto muy croto que filmé con mi teléfono celular en el cumpleaños de Berisso. Es don Antonio Tarragó Ros cantando "Soy el chamamé", mi canción favorita.

Linda la fiesta en Berisso, como toda fiesta popular. Muy bien el secretario de cultura que reivindicó para Berisso -demasiado conocida por su inmigración extranjera- la primacía de la inmigración provinciana, de la que dan cuenta su centro correntino y su comunidad santiagueña, con sus excelentes músicos que también tocaron.

-"Además de los que bajaron de los barcos, estamos los que bajamos de los trenes" -agregó Tarragó Ros que esa noche no se animó a exponer sus confusiones sojeras, quizás porque entre el público había mucho negro autoconvocado y temió que lo rechiflen.

Disfrútenlo con salud y recuerden que "chamamé" quiere decir en guaraní "la tierra sin mal".

Morir a la mexicana

Dicen que en algunas mitologías nórdicas, el paraíso se presenta bajo la forma de una batalla perpetua. Algo parecido a eso hay en los corridos de la revolución mexicana. En ellos, la guerra y la batalla (o la mera balacera) se presentan como una situación hermosa y deseable, o al menos como algo que se puede relatar sin caer en la lágrima o el desencanto. Por ejemplo:

En mi lindo Zacatecas
hubo una gran matazón
de huertistas y villistas.
Quedaron hechos montón.


En esa copla, la palabra “lindo” interpuesta en el primer verso le quita horror a la pila de cadáveres que se adivina en el último. El tono hace el resto.

Los ejemplos son muchos y no quiero aburrirlos transcribiéndolos. Sólo copiaré otra coplita, un pedido extraño para cumplir después de la muerte:

Ay chaparra, si ves que me matan,
tú te sigues en los cocorrazos;
Nomás no hagas mi tumba muy honda
así yo sigo oyendo balazos.


Los dejo con un videíto y un ¡Viva México!